3.2.10

No pierdas el tiempo leyéndolo.

He tenido un día extraño. Me he levantado normal, cansada… y ahora (16:43-17:12) me encuentro normal, cansada…; pero lo extraño ha sido lo que ha habido entre medias: Tristeza, me he perdido en mi misma, me he desorientado… me he sentido única e incomprensible, sola. Me he puesto a pensar en que supongo que la gente no piensa lo que yo pienso, ni cómo lo pienso y, he vuelto a sentirme sola. Me ha venido a la cabeza lo grande que es el mundo, y lo poco que soy en él, lo poco que soy en la gente. Ha sido como una reflexión triste, de estas que dices… joder, habría preferido vivir engañada. No sé…, la gente que te sonríe cada día, los comentarios, las miradas… ¿son verdaderas? Esas sonrisas, ¿qué son? Y los comentarios, las conversaciones… ¿me llevan a algo? Todo se olvida, incluida yo y todo el mundo. Quizás no debería reflexionar sobre estas cosas, y menos en “voz alta” pero, de veras, me da igual; es que es algo que forma parte de la vida misma, del mundo… es algo un tanto obvio para todos, ¿no? Días como hoy se que estoy sola, y aunque en realidad sepa que no es verdad; mi mundo es algo complicado y os invitaría a formar parte de él, pero os haría pensároslo un par de veces. Hay que echarle huevos. Entran ganas de decir: ¡basta! De hecho, no paro de gritarlo en mi interior, sea dónde sea y cuando sea; pero siempre hay cosas que merecen la pena, siempre está esa persona. Aún así, me paro a preguntarme lo mismo que me pregunto cada día, me tumbo a reflexionar y a hacerme las mismas promesas que me hice ayer, antesdeayer y hace meses también; pero resulta que cada día parecen nuevas y yo parezco olvidar lo difícil que es todo. Pero… ¿es difícil? Esa es otra de las preguntas que hacen eco en mi mente cada tres horas y veintiséis minutos, todos los días, desde hace… sabe dios. Es un día extraño porque… a pesar de que todo esto lo sé, hoy lo he visto. He visto que no he encontrado mi lugar, que me cuesta adaptarme a esto que lleva siendo mi vida desde hace dieciséis de años. Y me he puesto a preguntarme si algún día encontraré la plena felicidad, un sitio en el que me sienta bien; un sitio que sea mi sitio, mi hogar. Mi vida al fin y al cabo es mía… porque yo no soy de esas que piensa que mi vida es de dios y yo no pueda decidir qué hacer y que no hacer con ella… (o, ¿si lo pienso?); y mi vida está hecha para que yo la acepte y la viva, con un par, porque… joder, tengo una suerte increíble por vivir donde vivo y tener lo que tengo, y no encontrarme entre miseria, pero de todos modos… a veces lo olvido y desprecio mi vida; me da lo mismo. Supongo que continuamente, con la gente, sonrío, canto y bailo porque de algún modo… tengo la suerte de que mi ADN viene determinado de este modo y soy una chica alocada y alegre; pero mi ADN no determina que mis pensamientos y mis historias personales sean igual de geniales y maravillosas; eso depende de mi situación, mi manera de pensar… y yo qué se de qué depende. Pero… uf, a veces me pierdo tanto, tanto que… desearía caer en el olvido y no ser encontrada. Siempre encuentro algo que me despierta y me hace de nuevo reír o caminar o lo que sea, pero… la pregunta es, ¿es en ese momento cuando me engaño? ¿Es una forma de autoconvencerme de que de veras está bien esto de vivir? Seguramente esto que se llama vida esté bien, pero a mi me falta mucho por aprender, disfrutar y añadir en mi lista de prioridades. Tengo que relajarme, encontrarme a mi misma, quererme, sentir lo que toco, saber que lo que escucho existe y que las cosas horribles de la vida son así de horribles, pero que también las hay buenas, que a veces… por buenas se olvidan, pero no debería ser así. Me falta formarme, y sentirme en paz conmigo misma; fijarme en todo lo positivo y, por el tiempo que pueda, omitir lo negativo.

1 comentario:

  1. Wow, la verdad es que da que pensar esta entrada.
    Está genial.

    ResponderEliminar

Sensaciones que revolotean en mi mente