14.1.12

Soy otra.
Con otra mente.
Con otro corazón.

Estoy redescubriendo mi esencia, y con ello, una nueva felicidad...
pero duele

fire




Mi pequeña Duna cuando era un bebé :)

calma y calor



13.1.12


Hacía tiempo que no colgaba mi videoclip por aquí...! ;)

12.1.12


I love these days...

My hippie day
Basically...red
Necesito una ducha de cerebro, que lo tengo agotado!

Fotografía: The-Coollector

10.1.12


Qué día más horrible
Sólo necesito hablar

8.1.12

Me da miedo todo aquello que se me escapa de las manos.
Me asustan las situaciones descontroladas.
Me aterrorizan las ideas locas y arriesgadas, y las irresponsabilidades.
Tiemblo si no puedo tener el control de la situación.
Me marean los precipicios, nadie me enseñó a tirarme al vacío.
No puedo temblar y avanzar al mismo tiempo.

Y no hablo de riesgos físicos, me refiero a otra dimensión.
A la de las sensaciones.

No puedo tirarme si sé que no hay seguro de vida, si no existe certeza en la victoria.

Siempre me ha dado miedo la oscuridad, no voy a hacerme la valiente en un día de tinieblas.











Más de mi lindo Senegal...

las mujeres y la locura...
Si quieres ver un baile muy chulo de hace unos añitos con mis amigas, haz click aquí


Mis princesitas durmiendo ♥ ♥ 






Un listo se recupera del éxito, un tonto... jamás


Es una pena que las cosas sean finitas. Es una pena que no duren para siempre, que no permanezcan, que cambien, que muten, que den mil vueltas y al final nadie sepa lo que va a pasar.
Es una pena; porque lo es, ¿no? ¿O no? No lo es. ¿Verdad? No lo es.
Es la vida. Y lo inteligente sería aprovechar los cambios para darnos nuevas oportunidades, para encontrar el lado positivo, y salir siempre ganando. Siempre.
Seamos sensatos.


Una linda mañana...








A veces, cuando miro el cielo y veo esto, siento por momentos que lo entiendo todo.
Que las cosas no son tan complicadas como muchas veces parecen.
Que para ser feliz tan solo basta con mirar el cielo.

Me siento menos agnóstica, o idiota, o perdida. Siento que creo y tengo fe en  algo.
Siento que amo la vida, y el mundo. Siento que creo en la tierra, la naturaleza, las personas.
Es bonito.




A veces soy muy tonta, y estoy empezando a acostumbrarme a ello.
Es entonces cuando "a veces" debe cambiar a ser un "constantemente", pero de cualquier modo, confío en que no omitiré la palabra, porque entonces pasaría a serlo siempre.

Luego también está la distinción, la gran distinción: a veces me hago la tonta.
Lo pienso rápido y recurro al consuelo, ya que yo decido y no es cuestión de caer en ello. Sin embargo, me paro a pensarlo más despacio, y descubro que quizás cambiar el verbo "ser" por "hacer" me convierte en idiota. 
Pues bien, me hago la tonta con frecuencia. Y desgraciadamente para mi, "con frecuencia" es más que "a veces". Y entonces recapacito, y reconozco que debería hacerme más la lista. Aun no esforzándome más por serlo, porque no pretendo mejorar mi coeficiente intelectual, sino conformarme con parecer lo que soy, o más, pero no menos.

Podría querer más, pero no se trata de querer, si no que es más bien una cuestión de conformarse, aceptar, o apreciar lo propio, que para algo lo tenemos. Y si no lo tuviéramos, lloraríamos por no tenerlo, y entonces seríamos profundos idiotas, y no podríamos hacernos los idiotas (de vez en cuando, claro).

En busca del ronroneo humano



Doce en punto de la mañana. Marta no sabe a dónde va. Sale de casa, pero aún no sabe a dónde va.
Como siempre, Marta siente, en todo momento siente y, cada vez, de forma diferente.
Es fácil para Marta, esta vez como tantas otras, sentirse insegura.
Está bajando las escaleras de su edificio, y ya percibe su impermeabilidad al mundo, como si una película de vacío la separara del universo presente. Se siente menos existente que el resto de seres, tanto vivos como inertes. Sensación causa de la desgracia.
Enciende su iPod para volver a existir, o para volver a evadirse y desaparecer, pero sintiéndose al menos algo viva, sensible y sensitiva.
Una vez existente, o al menos presente y confusa y, por supuesto, insegura; absorbe la primera bocanada de aire fresco que, heroicamente, se acerca a ella cuando Marta abre la puerta del portal, saliendo a la calle y dejando atrás la sucia fachada. 
La humedad es altamente presente, el aire es frío y parece ser visible; y acecha la lluvia casi como torrencial, arrastrando penas y pensamientos.
A Marta le duele la cabeza, como todos los días en los que las nubes parecen sacar brillo a las cabezas, y las presiones son tan bajas que pueden notarse los sesos queriendo salir del cráneo. Sí, a Marta, le duele la cabeza.
Mejor que nadie, ella sabe que hoy es un día doloroso para el alma, a la cual le están saliendo los dientes, y va a llorar por joven, inmadura e insensata; por falta de experiencia.
Camina por la calle adecuando la infinita marcha de sus pasos a la esencia de la música, que es de vida y existencia.
Mira al cielo, se siente incomprendida. Es adolescente.



Hecha un ovillo en la cama y con la mejilla derecha sobre la almohada, llora. Está sola, literalmente. No hay nadie en casa y ya es tarde, pero no hay ni el más mínimo movimiento en la casa.
-Joder, nunca están cuando tienen que estar. Nunca están.
Temblando, más por sufrimiento que por frío, se ahoga con las lágrimas y seca sus mocos frotándose con las manos.
Intenta hacer el mínimo ruido. Solo desea que llegue alguien, y espera ansiosa el ruido de la puerta. Necesita que alguien entre en su habitación y pase a darle las buenas noches. Lleva muchas horas sola y aún es muy niña.
Muchas horas cada día, pero hoy más que nunca, se siente realmente sola.
-Tengo que tranquilizarme, sé que mi familia me quiere, sé que se preocupan por mi.
Pero a pesar de tratar de engañarse, sabe que nunca están. Los que dicen quererla nunca están.
Sigue temblando y tiritando, y no consigue dejar de llorar. Ya ha mojado buena parte de la almohada.
-¿Por qué, papá? ¿Por qué nunca estás en casa? ¿Por qué siempre trabajas y consideras que tu trabajo es lo más importante? ¿Por qué no te paras a pensar en que tu hija te necesita? ¿Por qué no tienes tiempo para tonterías como yo?
No deja de hacerse preguntas, y se siente sola, enfadada, impotente, vulnerable... El llanto no cesa.
Su saliva ya es espesa, más bien moco, y le cuesta respirar; también se le han taponado las fosas nasales.
Intenta quedarse dormida. Solo quiere olvidar y descansar. Pero su conciencia no deja de reprocharle todo cuanto puede hacerle daño.
Rompe, rompe a llorar. Ahora sí, grita. Grita fuerte contra la almohada y trata de desahogarse. Llora, llora y llora. Se estira y trata de descargar toda la energía posible con bruscos cambios de postura, hasta que se queda sin fuerza y sin aliento.
El llanto continúa, pero ahora solo episódicamente.
Poco a poco va relajándose, y su alama agitada comienza a descansar sobre el cuerpo.
Se eleva y, se queda dormida.


¿Por qué las partículas que flotan en el aire de la habitación se llenan de maldad, odio, y soledad?
(Voy a recordar algunos textos pasados...)

Fotografía: The-Coollector



des in hi bi ción





Descolocada


Paté, salmón, pan y fanta

6.1.12



Menuda suerte...

Muy felices Reyes Magos!!

Espero que estéis todos muy contentos y felices con los regalitos :)


3.1.12


Todos ven lo que aparentas, pero pocos ven lo que realmente eres



No sé cómo reciclarme...

No busco lo fácil, busco lo mejor... lo más sensato


He cambiado la canción del blog, espero que os guste ;)

Espectativas


Deberíamos olvidarlas y permitirnos enloquecer. Permitirnos equivocarnos.


Pongamos el listón más bajo


Vamos a dejarnos sorprender con más facilidad.


Nature Day

2.1.12

Feliz año nuevo


Buscad la felicidad
 Busco un aliento que diga verdades melódicas





Pierdo fuego cuando alguien sopla fuerte,
cuando escucho mucho ruido de repente.









Busco un fragmento del espacio que no me obligue a retroceder,
una sonrisa melódica del más allá que comprenda que soy quien soy por lo que he vivido,
un grito perturbado de una canción que ya no existe.

Entiendo lo que me ofrece el cielo, pero yo siempre pido más.



En ocasiones tengo momentos de lucidez, encuentro belleza y esperanza con facilidad, y la confianza reina por su asistencia.
Siento fuerza y vigor, energía chispeante en forma de calambre afable.

Sin embargo, la desconfianza y la turbación llegan asiduamente al convite de mi vida, sin ser invitadas. La irritante responsabilidad se aferra a los barrotes que encierran a mi olvidada libertad y mi intelecto vuelve a jugarme malas pasadas.

La seguridad y la decisión son mis mejores aliadas, me conducen afectuosamente a la senda del entusiasmo y la madurez, pero son dos doncellas retraídas e indecisas que me escoltan solo cuando me encuentro a punto de abatirme al abismo de la inseguridad.