2.10.10

Nuestro planeta es increíble, admirable, grandioso, impresionante... único.
No hay ningún otro así, no con una vida tan maravillosa, basada en el carbono. No que sepamos.
Somos muy afortunados. ¿Qué digo?... ¡super mega afortunadísimos! En serio, es una suerte.
Es una suerte increíble que se den las condiciones exactas para que se de vida, y para que podamos existir.
Dependemos de las plantas, los animales, la tierra, el agua... incluso de la temperatura, la salinidad del mar... y mil variables más. Y sin embargo, se dan todas, y en su justa medida.

Pero... ¿cómo podemos ser tan idiotas de estar atentando contra nuestra propia vida, nuestra propia supervivencia?
Si cambiamos al planeta que tan amablemente nos acoge a día de hoy, estaremos cambiando nuestro destino y el de las demás especies.
No podemos tener una filosofía tan radicalmente antropocéntrica como para dejarnos llevar por un sistema de vida insostenible, que nosotros hemos creado, y que acabará matándonos.

A la humanidad aún le falta DESPERTAR, pero esperemos que todos despierten antes de que puedan darse cuenta de que la pesadilla puede matarles. Es hora de abrir los ojos.

Creo que antes de cualquier otra cosa, antes de tomar cualquier medida, lo que necesita la humanidad es tomar conciencia de lo que esta ocurriendo, de que no es mentira ni entretenimiento, sino realidad.



preciosas fotos de un volcán en erupción

 


(pincha sobre la foto para ver la imagen de satélite en tamaño original)

Fuente: Observatorio terrestre de la NASA

30.9.10

Bachatanago

Fusión de tango, bachata y pasión. Esto tengo que aprenderlo yo.., lo disfruto ya sólo con verlo, no puedo ni imaginarme si supiera bailarlo.


29.9.10



Siento. Permanezco, y siento que permanezco. Te miro, sonríes, y yo sonrío mientras deslizo las yemas de mis dedos sobre los trazos que marcan tu rostro, las lineas de tu expresión; las que ahora son fugaces signos de vitalidad, y en un tiempo serán arrugas, nostalgia, recuerdos y sensación, signos de felicidad.
Vuelvo a mirarte. Una y otra vez, y no me canso.
Vuelvo a pasear lentamente mis dedos junto a tus párpados, tus mejillas, la comisura de tus labios..., esta vez sin mirar pero, continúo viéndote, continúo sintiéndote.
Veo tu belleza con los ojos cerrados, lo aseguro, podría jurarlo. La belleza de tu espíritu, de tu persona. Me emociono, abro los ojos y te miro.
Sonríes, sonrío.
Qué feliz me hace que sonrías, y sobre todo que sonrías tan cerca de mi; que tus labios sonrían casi al precipicio de caer en lo míos. Hace que sienta un delicioso vértigo, un apetecible y jugoso miedo de asomarme al precipicio, y lanzarme sin duda al límite de caer en tus besos.

Todo lo que quiero decirte es que no te ríes ni sonríes porque yo te haga gracia o te sonría; sino que yo, al verte, al ver tu alma radiante y sonriente, te devuelvo la sonrisa.




 

26.9.10

Toda va sobre ruedas



Necesita un lugar blanco, vacío y en silencio.
Un lugar inexistente, inhabitado, cercano para ella e inalcanzable para el resto.
Un lugar para llorar, gritar, hablar, o incluso rezar.
Un lugar donde no existir, donde no ser ni vista ni oída, donde permanecer sin ser.
Un lugar para encontrar la paz, para aprender a ser feliz, para preguntarse y encontrar respuestas, para esperar.

Dios... necesita tanto ese lugar. Lo necesita de verdad.
Necesita desaparecer en el tiempo y el espacio y, aparecer en ese lugar.
Y la pobre aún no sabe si ese lugar está en vida, o en muerte.