En la vida uno tiene que quererse a sí mismo, y tiene que quererse mucho. Aún así hay momentos en los que no nos encontramos con ganas o fuerzas suficientes para querernos y, tenemos que depender del amor de los demás para seguir adelante. Cuando tienes familia y amigos que te quieren con locura, no tienes por qué preocuparte porque ellos te van a dar todo su apoyo y protección, van a devolverte tu magia y autoestima. El problema llega cuando damos amor a quien no debemos, y acabamos dándonos cuenta de lo idiotas que hemos podido llegar a ser; de que si nos derrumbamos… esas persona no van a ayudarnos a levantarnos y pueden llegar a hacernos mucho daño. Es muy duro darse cuenta de esto, y es agobiante la sensación de impotencia y rabia que llena nuestro propio orgullo cuando descubrimos que confiamos en quien no debíamos haber confiado. Aún así, gracias a estas personas apreciamos más a los que de verdad nos quieren y nos desean lo mejor. Así que por este motivo hay que tirar siempre para adelante, no importa quién te haya hecho daño o por qué… olvídalo y haz que esa persona desaparezca de tu vida. Solo afronta las situaciones según las decisiones que tomes y aprende de tus propios errores y de los errores de los demás.Nunca olvidaré una frase que me dijo mi madre en un momento importante de mi vida:“Odiar a alguien es darle más importancia de la que merece”.