A mí las cosas más insignificantes y cotidianas me proporcionan momentos sublimes y muy refinados: dormir de un tirón, comer bien, escuchar el ronroneo de un gato, ver como rompen las olas, el ruido de las piñas y las hojas secas, beber un colacao caliente...
Dicen que para ser feliz basta con ser consciente de lo que tienes a tu alrededor y nada más.
Imagen: The-Coollector
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Sensaciones que revolotean en mi mente